Ayer, 25 de Noviembre, los medios de comunicación se hacían eco de la retirada por parte del gobierno canadiense de un lote de la vacuna del H1N1, más conocida como vacuna de la gripe A, por haber causado reacciones alérgicas graves a un grupo de personas que la habían recibido. A su vez, el Instituto Noruego de Salud ha revelado las conclusiones de un estudio en el que se han detectado tres mutaciones en el virus causante de la gripe A. Ante las conclusiones de este estudio, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha afirmado que dichos cambios no afectan a la eficacia de los medicamentos empleados hasta el momento, es decir, el virus sigue siendo sensible a los antivirales y las vacunas suministradas en la actualidad continúan siendo efectivas.
A pesar de las declaraciones de la OMS a cerca de la seguridad de las vacunas, existe cierto grado de desconfianza entre la población, que pone en tela de juicio la peligrosidad de la vacuna, ante la falta de información sobre la misma, ya que, no se conocen con exactitud los componentes de la vacuna del H1N1 ni los posibles efectos adversos. El ministro de sanidad checo, Bohumil Fiser, reconoció ante las cámaras de televisión que los Estados en los que se han vendido las vacunas han tenido que firmar un documento en el que se exime a las compañías farmaceúticas de toda responsabilidad ante los posibles efectos secundarios que dichas vacunas puedan ocasionar en la población.
En nuestro país, el pasado 20 de julio apareció publicado en el BOE el real decreto 1015 de 2009, que recogia la capacidad del estado para utilizar vacunas y fármacos no autorizados sobre cualquier persona en España sin que se puedan exigir responsabilidades por los daños que estos puedan causar. En los casos de propagación, supuesta o confirmada de agentes patógenos o quimicos, toxinas o radiación nuclear. Esto hace que la vacuna de la gripe A pueda ser distribuida en la población española.
El inicio de la campaña de vacunación contra la gripe A, el pasado 16 de Noviembre, ha iniciado un gran debate en la sociedad española a cerca de la vacunación obligatoria. Hasta el momento no se han conocido casos de reacciones adversas en nuestro país
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